Introducción a la Radiología

Fundamentos para comprender la formación de la imagen radiográfica​

*Este es un artículo básico para estudiantes de Medicina y otras Ciencias de la Salud.

Índice
  1. Introducción a la Radiología
  2. Introducción
  3. ¿Qué es “Radiología” y qué lugar ocupa dentro del Diagnóstico por Imágenes?
  4. Rayos X en 5 ideas prácticas (sin fórmulas)
  5. Formación de la imagen radiográfica: de la física a la lectura
  6. Analógico vs digital: qué cambia y qué NO cambia
  7. Radiografía digital: CR vs DR (lo mínimo que conviene saber)
  8. Parámetros técnicos: lo que el clínico debería reconocer (aunque no programe el equipo)
  9. Calidad de imagen: checklist práctico antes de interpretar
  10. Cómo llevar estos conceptos a la interpretación 
  11. Resumen
  12. Puntos clave
  13. Referencias
  14. Artículos relacionados

Introducción

La radiología convencional (radiografía) sigue siendo la puerta de entrada al diagnóstico por imágenes: está disponible, es rápida y, bien indicada, responde preguntas clínicas muy concretas. Pero hay una condición: para interpretar una radiografía con confianza, conviene entender qué representa esa imagen y por qué se ve como se ve.

En este post vamos a lo esencial (y práctico): rayos X + paciente + detector + procesamiento. Esa cadena explica la mayor parte de los aciertos… y también muchos errores. Además, como hoy la obtención y la visualización son predominantemente digitales, vamos a incluir también los conceptos mínimos de radiología digital (CR/DR, píxeles, posprocesamiento, PACS).

¿Qué es “Radiología” y qué lugar ocupa dentro del Diagnóstico por Imágenes?

En sentido amplio, “imágenes diagnósticas” o “diagnóstico por imágenes” agrupa métodos que obtienen y procesan imágenes del cuerpo para aportar información útil para el diagnóstico y el seguimiento. En la práctica clínica cotidiana, entre los más utilizados se encuentran radiografía, ecografía, tomografía computada (TC) y resonancia magnética (RM).

En esta serie “Introducción a los métodos”, este primer capítulo se centra en lo que suele ser el primer contacto del médico no especialista con la imagen: la radiografía (rayos X en proyección). Y la idea central es simple:

Una radiografía es una proyección 2D del efecto atenuador de los tejidos atravesados por un haz de rayos X.

Rayos X en 5 ideas prácticas (sin fórmulas)

1) Qué son los rayos X

Los rayos X son radiación electromagnética. Cuando disminuye la longitud de onda, aumenta la energía y, con ella, el poder de penetración.

2) Cómo se generan (qué pasa dentro del tubo)

En el tubo, un haz de electrones acelerados por alto voltaje impacta en el blanco (habitualmente tungsteno). La mayor parte de la energía se transforma en calor y una fracción produce rayos X.

En términos de “tipos” de rayos X emitidos, suele hablarse de:

  • Radiación de frenado (Bremsstrahlung): genera un espectro continuo de energías.
  • Radiación característica: líneas discretas dependientes del material del blanco.

3) El haz no “llega igual” a todos los puntos

El haz sale del tubo y, al atravesar al paciente, sufre interacciones que modifican cuántos fotones llegan al detector. Esa diferencia “teje” la imagen.

4) Las interacciones que más te importan para la imagen: fotoeléctrico y Compton

En la formación de la imagen radiográfica, dos procesos son especialmente relevantes:

  • Efecto fotoeléctrico: contribuye al contraste (diferencias de atenuación entre tejidos).
  • Efecto Compton: genera dispersión (scatter), que tiende a “ensuciar” la imagen y reduce contraste.

5) La imagen final es una combinación de “información” y “ruido”

La calidad de imagen depende de poder:

  • ver detalles pequeños (resolución espacial)
  • distinguir diferencias sutiles (resolución de contraste)
    y ambas se relacionan con señal y ruido.
Formación de la imagen radiográfica.

Formación de la imagen radiográfica. El tubo de rayos X emite un haz que atraviesa el cuerpo del paciente y es detectado por el detector, generando una imagen bidimensional por proyección según la atenuación de los tejidos.

Formación de la imagen radiográfica: de la física a la lectura

La idea que te conviene tener siempre en mente

La radiografía convencional resulta de la proyección de la transmisión diferencial del haz primario a través de distintos tejidos; la atenuación del haz se debe a absorción y dispersión.

Traducido a práctica:

  • si una región atenúa más, llegan menos fotones → se verá más radiopaca
  • si una región atenúa menos, llegan más fotones → se verá más radiolúcida

¿Por qué la radiación dispersa te arruina el contraste?

La radiación dispersa (por interacciones tipo Compton) aumenta con:

  • el tamaño del campo irradiado
  • el espesor del paciente
    y reduce el contraste de la imagen, por lo que conviene usar técnicas de rechazo de dispersión.

Dos herramientas clave:

  • Colimación: “cerrar el campo” (menos volumen irradiado → menos dispersión).
  • Rejilla antiesparcimiento (grid): entre paciente y detector, reduce dispersión a expensas de aumentar dosis si querés mantener la exposición del detector. 

Perla práctica: cuando el contraste “se lava”, pensá en dispersión (campo grande, paciente grueso, sin rejilla o con mala técnica).

Geometría: por qué algo puede verse más grande o borroso

En radiografía siempre hay proyección. Por eso aparecen:

  • Magnificación: cuanto más lejos del detector esté una estructura, más se magnifica.
  • Borrosidad geométrica (penumbra): depende del tamaño del foco y de las distancias (foco–objeto–detector). Un foco pequeño mejora nitidez, pero tolera menos carga.

Y además:

  • Borrosidad por movimiento: respiración, latido, peristaltismo… Por eso importan tiempos cortos cuando el movimiento es esperable.

Perla práctica: antes de “buscar patología”, confirmá si la imagen permite verla (¿hay movimiento? ¿hay mala inspiración? ¿rotación?).

Analógico vs digital: qué cambia y qué NO cambia

Lo que NO cambia

La física de base es la misma: tubo → haz → paciente → detector. El contraste “nace” de la atenuación diferencial y la dispersión sigue siendo el enemigo del contraste.

Lo que cambia: el detector y el camino hasta la imagen visible

Radiología analógica (película-pantalla): cómo se hace visible la imagen

En película, la exposición genera una imagen latente que luego se vuelve visible con revelado/fijado: reducción de sales de plata a plata metálica negra, etc.

En este sistema, la densidad (ennegrecimiento) depende de la cantidad de plata metálica y el contraste radiográfico resulta de:

  • contraste de la película
  • contraste del sujeto (diferencias de absorción de rayos X)

Radiología digital: dos conceptos que te cambian la forma de pensar

  1. Separación adquisición–visualización
    En digital, la imagen es un archivo que se almacena y se visualiza en estaciones de trabajo; se integra con sistemas de archivo y comunicación (PACS) y flujos de información (RIS) usando estándares como DICOM.
  2. Posprocesamiento
    Al ser digital, es posible ajustar visualización (por ejemplo contraste/brillo) sin repetir necesariamente la adquisición. Esto es una ventaja enorme… pero también trae un riesgo: que se “tape” un problema de técnica o que aumente la dosis sin que sea tan evidente a simple vista (más abajo lo retomamos).

Radiografía digital: CR vs DR (lo mínimo que conviene saber)

En términos prácticos, los sistemas se agrupan con frecuencia en:

  • CR (Computed Radiography): chasis con fósforo fotoestimulable, lectura en un digitalizador (históricamente introducida por Fujifilm en 1981).
  • DR (Direct Radiography): detectores que capturan directamente (p. ej. panel plano / FPD o sensores tipo CCD).

CR: ventaja y limitación típica

En CR, el tamaño del punto de lectura (láser) determina el tamaño de píxel y limita la resolución espacial máxima. Aumentar la resolución aumenta tamaño de archivo y puede afectar ruido/contraste, por lo que siempre hay un equilibrio.

DR (panel plano): qué hace “bien” en la práctica

En DR con panel plano, el detector recibe el disparo y genera una matriz de datos; en detección indirecta, convierte rayos X a luz y luego a carga eléctrica; en detección directa, convierte rayos X a carga eléctrica de forma más directa, y luego se lee píxel por píxel.

Perla práctica: CR y DR pueden verse “parecidas” en pantalla, pero no son idénticas en resolución, ruido y artefactos. Si un hallazgo es sutil, el tipo de detector puede importar.

Parámetros técnicos: lo que el clínico debería reconocer (aunque no programe el equipo)

En la consola aparecen parámetros (kV, mAs, filtración, etc.) que cambian el espectro del haz; conocer el espectro ayuda a entender cómo cambian dosis, contraste, resolución y dispersión al modificar técnica.

kVp: energía del haz y contraste

Aumentar la tensión (kVp) aumenta energía/poder de penetración, pero suele asociarse a pérdida de contraste en la imagen.

Traducción clínica:

  • en tórax, por ejemplo, se trabaja con técnicas que privilegian penetración y rango dinámico
  • en extremidades, se busca contraste fino de estructuras óseas (otra estrategia técnica)

mAs: cantidad de fotones y ruido

Aunque el detalle fino depende también de geometría/detector, en términos generales más fotones en el detector mejora la relación señal/ruido (menos “grano”), con impacto en dosis. La calidad de imagen se entiende siempre como balance entre información y ruido.

Campo, colimación y rejilla: contraste “real” vs contraste “lavado”

  • A mayor campo y espesor, más dispersión → menos contraste.
  • La rejilla reduce la radiación dispersa, mejora contraste, pero aumenta la dosis necesaria para mantener exposición del detector. Además, la mala colocación puede generar artefactos.

Calidad de imagen: checklist práctico antes de interpretar

En guardia y consultorio, los errores de lectura muchas veces nacen en un paso previo: la imagen no permite lo que le estamos pidiendo.

1) ¿La proyección es la correcta? ¿Está bien posicionado?

  • Rotación, angulación, mala proyección pueden simular asimetrías, cardiomegalia, derrame, etc.
  • En tórax, un nivel inspiratorio pobre puede “fabricar” opacidades basales.

*Esto lo vamos a profundizar en “Rx de tórax” cuando lleguemos a tórax, pero vale como marco.

2) ¿Hay borrosidad?

  • Geométrica (foco, distancias)
  • De movimiento (tiempos largos, paciente no colaborador)

Si hay borrosidad, disminuye tu capacidad de ver líneas finas (fracturas sutiles, neumotórax pequeño, intersticio, etc.).

3) ¿El contraste “sirve” para la pregunta clínica?

  • Si el contraste está bajo, pensá en kVp alto, dispersión elevada (campo grande), ausencia/mala rejilla.

4) En digital: ¿el postprocesamiento te está engañando?

En digital puedes ajustar la visualización, pero eso no “crea” información si la adquisición fue pobre. Y además existe el riesgo operativo de tender a usar dosis más altas de lo necesario (“dose creep”) si no hay control y entrenamiento adecuados.

Cómo llevar estos conceptos a la interpretación 

Regla 1: interpreta “imágenes”, no diagnósticos

Una radiografía muestra diferencias de atenuación en una proyección. Por eso, antes de pensar “neumonía”, describí:

  • localización (lóbulos/zonas, compartimentos)
  • patrón (alveolar, intersticial, nodular, cavitado)
  • signos asociados (volumen, broncograma, derrame, neumotórax, etc.)

(En la serie habrá posts y casos que te entrenan en este lenguaje.)

Regla 2: todo hallazgo tiene “enemigos” técnicos

  • Un neumotórax pequeño puede desaparecer si hay mala inspiración o técnica subóptima.
  • Una opacidad tenue puede ser real… o dispersión/mala colimación.
  • Una “línea” puede ser un pliegue cutáneo.

Y todo eso se entiende mejor cuando sabés qué degrada resolución y contraste (movimiento, foco, distancias, dispersión).

Regla 3: pregúntate siempre qué método era el adecuado

La radiografía es excelente para algunas preguntas y limitada para otras. Parte del aprendizaje en diagnóstico por imágenes es elegir el método que mejor responde la pregunta clínica, con el mejor balance riesgo/beneficio.

Resumen

La radiografía es una proyección 2D basada en la atenuación diferencial del haz de rayos X al atravesar tejidos.

La imagen final depende de cómo se generan los rayos X (espectro), cómo interactúan con el paciente (fotoeléctrico y Compton), cuánta radiación dispersa llega al detector (colimación/rejilla), y de la geometría (magnificación/borrosidad).

En radiología digital, además, se separa adquisición de visualización: ganamos posprocesamiento, archivo y distribución (PACS/DICOM), pero debemos vigilar calidad y dosis.

Entender esta cadena es una herramienta directa para interpretar mejor la imagen final y reconocer cuándo una radiografía no puede responder la pregunta clínica.

Puntos clave

  • La radiografía es una proyección: superpone estructuras; no es una “foto” anatómica pura.
  • Para la imagen importan especialmente fotoeléctrico (contraste) y Compton (radiación dispersa que baja contraste).
  • La radiación dispersa aumenta con campo y espesor; se controla con colimación y rejilla (con impacto en dosis).
  • La nitidez se degrada por geometría (foco/distancias) y por movimiento.
  • En digital (CR/DR) cambia el detector y el flujo (archivo/visualización), pero la física del haz y del paciente sigue siendo la misma.
  • El posprocesamiento ayuda, pero no reemplaza una adquisición adecuada; además hay que vigilar la tendencia operativa a aumentar dosis si no hay control.

Referencias

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